16 abril 2005

El 'sushi' de Coldplay

A Chris Martin le hicieron frágil como el cristal. Niño rubio de ojos azules con cara de querubín y cuerpo de libélula. Todavía hoy, con su treintena de años rondando por la manzana donde vive, conserva ese aire quebradizo, abrazado por la melancolía de una voz que transustancia las palabras. Su delicado y marcado acento 'british’, sus gestos bohemios y esa sonrisa triste transmiten lo que sus manos plasmaron en las teclas del piano o en las cuerdas de una guitarra.

Pero Coldplay es mucho más que el resultado de una combinación de sabores suaves y aceite de oliva. Coldplay es como el ‘sushi’… una delicia que requiere digestión y predisposición. Suenan elegantes y pueden parecer tan sesudos como uno quiera. Pero lo cierto es que su música surge de la misma combinación extraña de la que surgió el universo. Y como un experimento en clase de Química, las peculiaridades de cada uno de sus componentes precipitan para dar vida a una partitura que vuela en cada rincón donde llega la voz de Martin. Una melodía que desnuda el oído y discurre por el rostro, como las gotas de la lluvia que nunca cesa en Londres.

La banda emergió de la niebla de la capital inglesa un primer año de carrera. Una semana en un colegio sirvieron a Martin, a Champion , Buckland y Berriman para hacerse amigos. Siete días en una libertad ganada a base de letras y de números. La Historia, la Antropología, las Matemáticas, la Astronomía y la Ingeniería se unieron para formar un universo mágico, cuidado y perfecto. Un auténtico Big-Bang que este año parirá una nueva estrella, pero que de momento cuenta con dos planetas y tres satélites. Que brillan en la oscuridad, como los ojos en el recuerdo de sus melodías deslizantes, donde vuela el viento sin alas.

4 comentarios:

Luís dijo...

Es una de mis piedras. Las que piso para cruzar el río de las melodías. La primera, sin duda, la de Smashing Pumkins. Aquellos primeros compases de Billy Corgan que impulsaron, sin saberlo, a este grupo de Britons a asomar la cabeza sobre el agua.

mc clellan dijo...

Mis pequeñas calabazas... Qué grandes y qué de recuerdos. Cuando yo buscaba referentes y un salvoconducto para levantarme cada día.

Ratonov dijo...

'Clocks' salvaba una película tan floja y previsible como 'Confidence'. Salías del cine hipnotizado por la música. Bueno, y por Rachel Weisz.

Anónimo dijo...

Me encantan ambos. Pero no os olvidéis que CHris Martin es el hermano pequeño de Thom Yorke de Radiohead. Los he visto en concierto y se parecen hasta en los gestos, hasta en cómo "viven", se sumerjen en la música que tocan.

No creo q ni siquiera reparasen en el público q les estaba observando.

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