07 septiembre 2005

Estas cosas

Recuerdo tu nombre. Recuerdo cuando te llamaba y saciaba mi hambre en sus letras. Eran sólo seis pero me parecían eternas e infinitas. Contenían todos los nutrientes que necesitaban mis alas. Me arrastraban a ese lugar donde me quedaba suspendida cuando despertaba en la mañana de un domingo cualquiera. Cuando la luz entraba por la ventana y cegaba mis ojos, medio velados todavía.

Recuerdo tu nombre. Me parecía un continente. Había tantos matices en aquellas letras. Se convirtieron durante un tiempo en mi particular acróstico. Revelaban todo lo que se impregnaba en mi retina. Todo el mundo cabía en ellas. Y cuando las pronunciaba, explotaban en mi boca como peta zetas. Me llenaban, rebosaban por mis labios. Se escapaban. Las gritaba.

Recuerdo tu nombre. Pero hoy ya no recuerdo tu rostro. El tiempo tiene estas cosas.

9 comentarios:

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...

los recuerdos, recuerdos son

evam dijo...

Quizás sea mejor así... los recuerdos son más adaptables si no vienen con imágenes...

Ratonov dijo...

"Me gusta cuando callas / porque estás como ausente". ¡Hay que ver qué cosas se pueden permiten decir ustedes los poetas!

Haiduc dijo...

Ojala me ocurra algún día lo mismo...
Te echaré de menos.
Hasta siempre.

eva dijo...

Hay nombres que es mucho mejor dejar pasar y olvidar...
Besos

Anónimo dijo...

A veces el nombre lleva la cara escrita, aunque no sean los rasgos físicos, simplemente la esencia, la luz. A veces un nombre lo llena todo y es una palabra magica y se convierte en un todo, por encima de la cara. Pero si rebuscas entre esas letras, si vuelves a escuchar su sonido como lo escuchabas entonces, el nombre vuelve a ser una cara, y una sonrisa y una voz.

OBABO dijo...

La nostalgia es la bandera de la derrota permanente.

pachamama dijo...

El pasado quedó atrás...

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