04 junio 2007

Goodbye, Gorbachov!

A Jan Grzebski, un trabajador ferroviario de 65 años, un accidente lo postró en cama. Un terrible golpe en la cabeza le provocó un coma profundo del que los médicos no auguraban buen término. A Gertrud, su mujer, le dijeron que sería casi un milagro si vivía más de veinticuatro meses en esas condiciones. Corría el año 1988 en Polonia. La gente salía a la calle para reclamar la legalización del sindicato Solidaridad de Lech Walesa. Y en Rusia, Mijail Gorbachov era elegido presidente de la Unión Soviética, por unanimidad.

Diecinueve años después. Grzebski ha despertado. No sólo venció el fatídico plazo que le dieron los facultativos. En parte, gracias a los constantes cuidados de su mujer, que cada hora le cambiaba de posición para evitar las escaras. Si no que también ha superado las expectativas de su propia familia, que acostumbraba a incluirle en las reuniones familiares aunque no mostrara síntoma alguno de enterarse de lo que pasaba a su alrededor

Cuando sufrió el accidente tenía cuatro hijos. Ahora, se despierta y le rodean once nietos. Pero para este hombre, el cambio es aún más radical. Gorbachov y Walesa se han convertido en sólo dos nombres que se estudian en la escuela. El comunismo cayó como lo hizo el muro de Berlín y las Torres Gemelas, dos acontecimientos que no vivió. Y Polonia es en la actualidad una república democrática.

Demasiados cosas para un viejo, reconoce Grzebski. “Cuando caí en coma sólo había té y vinagre en las tiendas, la carne era racionada y por todas partes había largas filas para obtener combustible. Ahora veo a las personas en la calle con teléfonos móviles y hay tanta mercancía en los comercios que me marea”, explica. Lo último que le falta por ver es que su historia ya ha sido contada antes, incluso, de que despertara.

8 comentarios:

Gonzalo dijo...

Pobre, pasarse casi veinte años en la cama -solo, se entiende- y despertarse otra vez en Polonia, el país ese de los gemelos que si no diese miedo darían risa.

mc clellan dijo...

La verdad es que la historia de Polonia tiene ese punto siniestro, como de novela. Y sin embargo, no es uno de los países más conocidos por sus avatares.

Se conoce más la primavera de Praga que las revueltas sindicales en Varsovia, por ejemplo. Y pocos son los que se acuerdan de que el Holocausto también estuvo cerca.

Ahora me atrevo a decir que pocos hay que sepan quién es su presidente y quién su primer ministro... Y eso que las elecciones fueron hace sólo año y medio. La historia también tiene muchas sombras.

Bambu dijo...

Lo he visto esta mañana en el telediario, el hombre debe estar por quedarse dormido otra vez, con tanta información de repente seguro que no distingue si es la realidad o sigue soñando.

Anónimo dijo...

Hay ocasiones en las es que es mucho mejor estar dormido y no ver lo que hay a tu alrededor.

libertad dijo...

Es increíble el hecho en cuestión. Uno nunca sabe lo que le queda por vivir...
Un beso fuerte!

Almasy dijo...

sobre todo cuando tu pesadilla se convierte en realidad, anonimo.

chopitosmum dijo...

Ahora es mas conocido gracias a su famosa ley homofobica. Que nos lo tomamos a cachondeo pero supongo que en Polonia tambien habra gays que lo estaran pasando casi casi tan bien como nosotros aqui viendolo por la TV.
Lo mejor es el final de tu texto, han contando su historia incluso antes de que la viviera...
Ya sabeis aquella maxima que se impusieron los poetas en el lago Lehmann: por mas critaruras que inventemos la realidad siempre va a ser mas horrible que la ficcion.
Besotes.

Lek dijo...

Ahora es mas conocido gracias a su famosa ley homofobica

La verdad es que la imagen que se vende en este país de Polonia da auténtico asco. Pero eso es otro tema.

Respecto al hombre éste, otra demostración de que hay vida más allá de lo que la medicina entiende ;)

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