12 agosto 2007

El sol de medianoche


Otto era piloto profesional, pero no le importó metir. "Los aviones me dan miedo", le dijo. Y Ana le abrazó, aunque no estuvieran en ninguno. Murió feliz en una clínica de Rovaniemi. Un sol tímido iluminaba la habitación. Eran las tres de la mañana cuando ella le besó los párpados. Una semana más tarde, la encontraron sin vida en el jardín de su casa. Dicen que sonreía con placidez. En las manos tenía una foto de Otto.

5 comentarios:

Crapúscula dijo...

Me ha gustado. Feliz verano :-)

alakazaam! dijo...

"podría contar mi vida uniendo casualidades..."

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Gonzalo dijo...

La verdad es que las películas de Medem tienen cierto encanto estético, aunque en la narración circular a veces se le vaya la mano (generalmente a la entrepierna, jajá).

chopitosmum dijo...

Mmmmmmmmmmmm!!! En estos momentos te adoro.
Besotes.

Baba-Sule dijo...

y que mentira hermosa para juntar las manos y no esperar nada a cambio...

miedo a volar.

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