03 febrero 2008

Domingo de periódico

Hay nubes negras en el cielo. El viento sacude con fuerza la ropa recién tendida, olorosa y pesada. Me duele el corte que me he dado en un dedo mientras curioseo el periódico. Entonces, aún emocionada por la noticia de que la primavera me traerá el último libro de Ángel González, me topo con él. Se llama Daniel Álvarez y sus manos, de fumador, son su vida.

No, ni es artesano ni músico. Es sordociego y sólo tiene sus extremidades para asir el mundo. Y cuando éstas no le valen, saca tarjetas de su bolso para que alguien le ayude con tareas tan cotidianas para el resto de la gente como imposibles para el: cruzar la calle, subirse a un autobús. Ser sordo y ciego (y por lo tanto ser casi mudo) es una jugarreta cruel de la vida. Volverla del revés solo está al alcance de seres muy especiales.

Seres que, a menudo, nos pasan al lado y ni nos damos cuenta. A los que no ayudamos a subir unas escaleras ni cedemos un asiento en el metro. De los que no nos preocupamos cuando hacen una acera y no le ponen bordillos, o protestamos porque las baldosas pododáctiles nos hacen daño en los pies. Palabrería barata, pueden pensar de lo que escribo hoy. Tal vez.

Pero si les pica la curiosidad, arrasquen aquí.

9 comentarios:

Gonzalo dijo...

Curiosamente venía de aquí.

Melpómene dijo...

Qué terrible, es el completo aislamiento

D.G. dijo...

Es una pena la verdad, e incluso cómo dices a menudo ni nos fijamos para ayudar, cederles un asiento, etc... en fin, hay que intentar quitarles la invisibilidad, pues son personas que merecen muchísimo respeto, más incluso que cualquiera de nosotros simplemente por la diaria lucha a la que se tienen que enfrentar...
Un abrazo mc clellan...

paaliy dijo...

recuerdo haber leído, cuando era pequeña, una biografía de helen keller
y haberme fascinado con su capacidad de superación

la verdad es que estas personas no me despiertan lástima sino admiración..

un saludo

huyamos... dijo...

Gracias por visitarme después de tanto tiempo. A ver si un día de estos me animo y pongo en el blog una foto del perro, ya está más grande. Se llama Draco y es un pequeño gran dragón: un bicho malo!
He leido lo que has escrito y me conmueve: tiene que suponer un esfuerzo sobrehumano vivir así, pero a mi no me inspiran lástima, sino una gran admiración: son unos valientes. Sigue escribiendo, lo haces bien.
Un saludo.

chopitosmum dijo...

Eso sí es valentía.
Gracias nuevamente por abrirnos los ojos.
Besotes.

Elena -sin h- dijo...

Me impresionó al leerlo y me impresiona cada vez que lo pienso porque me parece el mejor ejemplo de superación, entusiasmo y valentía que podamos encontrar. Y generosidad, que trabaja ayudando a que personas como él sean capaces de valerse por si mismas.

Carlos Martinez dijo...

Por eso cuando se dicen cosas como que "esto" es para los fuertes, los ganadores, los inteligentes, los fuertes y lindezas similares, se me revuelven las tripas y me averguenzo de la porquería de sociedad que estamos creando, donde "ellos" no tienen cabida.
¿Como puede haber merluzos que piensen que siempre van a estar igual de divinos que ahora?

http://mishuevos.blogia.com/

Melpómene dijo...

He acabado hace un rato Fahrenheit 451 y me ha gustado mucho, como no muchos. Besitos!!

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