13 noviembre 2014

17 años en 20 canciones #quiquegonzalez

El tipo sin nombre artístico vuelve a Bilbao. Será el sábado, en el Kafe Antzokia a las 22.00 horas. Lo hace con Lapido, un veterano de la escena musical con inquietudes, un tipo de esos que llaman renacentistas. Como todos los años, el tipo sin nombre comercial es fiel a su cita con esta ciudad, donde siempre llena, ya sea una sala de conciertos, un bar o un teatro. En abril del año pasado trajo su nuevo disco recién sacado del horno. En esta ocasión el show será como ese bombón que no sabes que esconde dentro hasta que le pegas el primer mordisco.

El tipo sin nombre no es otro que Quique González, un chaval madrileño afincado en los valles pasiegos, que, como dirían por ahí, no tiene ni media hostia, que cierra los ojos cuando canta y al que le cuesta sacar la voz en las entrevistas. Traerá su barba, ahora que está tan de moda, pero que él luce desde hace años, y su guitarra. Saldrá al escenario rodeado de su nueva banda, una de esas que siempre sabe elegir tan bien y que, en parte, son la clave de su éxito en directo. Y soltará los perros.

Este futbolista frustado por una lesión al los 13 acumula ya muchos kilómetros en la carretera. Ha sabido labrarse su carrera con gubia y cincel a lo largo de los años. Empezó aprendiendo a tocar la guitarra a la vuelta de su periplo laboral por Mallorca y Londres. En el primer destino llegó a ser animador turístico. En el segundo, servía 'burgers' en un McDonald's. Luego le abrieron las puertas en las pequeñas salas de Madrid. Fueron su escaparate y su trampolín.

En 1997 grabó sus dos primeras canciones para un disco colaborativo. Son dos reliquias en las que ya se ve claramente cómo suena Quique González. En 'Romeo y Julieta' se revela más como un cantautor de aquella época, al estilo del Javier Álvarez primigenio. Escuchándola hoy, se nota que el tiempo no le hace ningún favor. Es hija de su época. Con 'Ardiendo un clavo' la armónica le delata...



Un año después, consigue que una de sus canciones suene en la voz de Enrique Urquijo, una figura indispensable de la movida, y su grupo de entonces, Los Problemas. Es una de las composiciones más bonitas y tristes que tiene, de las que encogen ese cordón que llevamos dentro, desde el pecho a la pelvis, y que nos hace pequeños de un solo tirón. 'Aunque tú no lo sepas'. Es la playa de Gerra vacía en un lunes gris de invierno a las cuatro de la tarde. Un guiño a uno de esos poetas que se inspiran en lo cotidiano y lo elevan a lo  increíble, Luis García Montero.



1998 es también el año de su primer disco, de la mano de uno de sus fieles, Carlos Raya. Se trata de 'Personal'. En él hace una declaración de intenciones a la que todavía hoy se mantiene fiel pese a la evidente evolución que se ha trabajado. Guitarra y letras costumbristas, de momentos puntuales y de sentimientos concretos. 'Y los conserjes de noche' es una de mis preferidas de todo su repertorio, me transporta inmediatamente a una calle vacía a las cuatro de la mañana de finales de mayo.



Aunque de este disco la que más llama la atención es 'El contestador', la pieza más rockera. Tiene una fuerza tremenda.



El disco tiene muy poca repercusión comercial y la discográfica no le renueva el contrato. Pero el músico sigue tocando en locales y escribiendo canciones que graba con Raya. Durante este tiempo, aprende a bailar sobre el cable sin red con la única ayuda que tienen los autodidactas, la perseverancia. En 2001 publica con su primera compañía 'Salitre 48', que incluye 16 cortes grabados de forma artesanal, acústica, y apenas retocados.

Yo le conocí con '39 grados'. Entonces escuchaba la radio en mi walkman (esto me hace muy vieja, lo sé) en el autobús que me subía a la uni cual sardina en lata a las ocho de la mañana. No tengo ni idea de qué locutor se sacó de la manga la canción, pero a mí me hizo un gran favor. Por supuesto, no me compré el disco, mi bolsillo de estudiante exiliada no estaba para esos lujos.



En este disco el tipo con nombre de don nadie empieza a dejar fluir su lado más intimista, muy pegado por entonces a Tarifa y al Mediterráneo. Aunque no renuncia al guitarreo. 'Tarde de perros' es una joyita (y otra vez suena la armónica, por cierto).



Aprovechando el tirón, en 2002 publica un álbum de sonido más elaborado y que marca la madurez de su carrera. Hay más banda detrás, se escucha menos la guitarra pero el piano se convierte en protagonista, acompañado de los instrumentos de viento. La canción que da nombre al disco, 'Pájaros mojados', es el mejor ejemplo.



Muchas de las canciones de este trabajo siguen formando parte del repertorio en directo de Quique González doce años después, señal de que se quedó satisfecho con ellas. Por cierto, aquí empezó su colaboración con Basilio Martí, uno de sus habituales, como antes lo fue del gran Antonio Vega. Yo me quedaré con su voz, su piano y los violines de 'En el backstage'. Brutal. Aunque si se escarba bien se encontrarán algunas rarezas como 'Caminos estrechos'.



Que Quique González es un tipo algo felino lo demuestran sus relaciones con las discográficas, llenas de altibajos. En el fondo es un músico con las cosas muy claras y al que no le convencen demasiado las artes comerciales de las grandes compañías. Por eso, pide la carta de libertad y su tercer disco lo saca con su propio sello, Varsovia Records. Hemos llegado a 'Kamikazes enamorados', un disco que recoge la esencia del anterior, pero prescinde de los ornamentos. Y para muestra, un botón. 'Te lo dije'.



Guitarra, guitarra y más guitarra. La voz casi sin pulir. Coros dulces en los estribillos. Destacan las letras, cada vez más refinadas y estudiadas, más cercanas a los poemas de Montero y de Cernuda. Y ese sonido tan... country (incluso sin necesidad de armónica, algo está pasando).




'La noche americana' sale en 2005, una vez que el tipo con nombre de cualquiera se muda a su casa de Villacarriedo, en la Cantabria profunda, y se echa un perro, Samuel. Es un trabajo redondo, de sonido melodioso y estudiado, sin miedo a los ornamentos, de letras afinadas y descarnadas.



Incluso las canciones más dulces tienen ese poso áspero que deja el café hecho en puchero. Parece que González ha alcanzado la velocidad crucero. Es el tiempo de las colaboraciones, una vez que se ha ganado el respeto de los colegas. Jorge Drexler es uno de ellos, pero también está Pancho Varona, por ejemplo, en 'Se equivocaban contigo'. También es el tiempo de los conciertos. En sus directos no cabe un alma.



Después de este trabajo, abandona el proyecto Varsovia Records, con el que se da cuenta de que tiene que ejercer labores ajenas a las propias del músico y ficha por Dro. Con casi diez años de carrera es el momento de un recopilatorio, pero no uno cualquiera. Un directo recopilatorio de lo mejorcito. 'Ajuste de cuentas' es el título, muy acertado, por cierto. Se trata de un concierto acústico grabado en Madrid el 2 de febrero de 2006.

Hay muchos caramelos en el 'tracklist', pero como solo voy a elegir dos, empezaremos por 'Vidas cruzadas', una canción de 'La noche americana' que canta a dúo con Iván Ferreiro. Tanto sentimiento pone el pelo de punta (o quizá es que a mí me gusta el 'expirata' demasiado, vaya usted a saber).



Ahora es cuando podría poner 'Miss camiseta mojada', otra de las canciones que más me gustan (bueno, de este disco en concreto me cuesta seleccionar porque las 18 me parecen imprescindibles), pero voy a destacar una bastante menos conocida. ¿Por qué? El ritmo es brutal, pero es que la letra lo acompaña a la perfección. Además, el juego de palabras en el estribillo es tan sencillo como efectivo.



En 2007 sale el primer disco que me compré físicamente del cantante. Hasta este momento, tiraba de iTunes, fundamentalmente. Sin embargo, con 'Avería y redención #7' decidí que era el momento de volver a acumular trastos. No me arrepentí. Por el diseño, por el cedé y por el deuvedé (lo he visto más de una vez, cosa por la que no apostaba en su momento). Por cierto, este último se llamaba como la canción que viene a continuación.



Si hablamos de sonido, es una vuelta a los orígenes rockeros, pero más elaborado y con mucho aire americano. Es el caso de 'Hay partida'. Aunque siguen abundando esas otras canciones más intimistas que bien podrían convertirse en el guión de algún corto, con esas letras tan descriptivas y que empastan a la perfección con la música.



Y llega 2009 y el tipo con nombre de doble se marcha a Nashville, donde grabará un nuevo disco con otra discográfica de las grandes. Su paso por la cuna del country era inevitable. Estaba en el ADN de su sonido. En Tennessee consigue colaborar con grandes músicos americanos. Entre ellos, Al Perkins. Le marca profundamente. Y 'Daiquiri Blues' es buena muestra de ello.



Es un álbum melancólico. Como si hubiera vuelto a mirarse por dentro y en ese viaje hubiera atravesado túneles oscuros. El sonido es cuanto menos brillante. El viaje le ha hecho crecer más si cabe, pero lo sorprendente es que hay cortes que son auténticos relatos cortos con banda sonora de fondo. Mi preferido, 'Un arma precisa' (ese guiño al boxeador Kid Chocolate...). Aunque los mejores ejemplos de esto que digo sean 'Su día libre' o 'Algo me aleja de ti'.



La gira de este nuevo trabajo cruza al otro lado del Atlántico y eso alarga el tiempo de espera para su siguiente y, de momento, último álbum: 'Delantera mítica'. También lo ha grabado en Nashville, con el productor Brad Jones y algunos músicos de la banda actual de la gran Emmylou Harris. No puede salir nada malo de algo así... El éxito nada más lanzarse lo demuestra.

Confieso que me cuesta elegir solo dos canciones. Lo he escuchado mil y una veces. En casa, en el metro, en el coche... Y cada nueva canción que suena digo que es mi preferida. Sin embargo, como solo quiero poner dos voy a hacer un esfuerzo. La primera, porque es guitarrera a más no poder y cuando el tipo sin nombre artístico se pone así es perfecto. Mucho oficio es lo que hay detrás de '¿Donde está el dinero?', una pregunta que, por cierto, podríamos hacer a unos cuantos ahora mismo...



Y la otra canción que definen este álbum es 'Dallas-Memphis'. Juro que algún día haré un corto con esta canción... El día en que encuentra y engañe a unos buenos colegas con más inquietudes que obligaciones.



Pdta.: 'Tenía que decírtelo', por aclamación popular (si es que me la sé de pe a pa, cosa rara en mí, que cambio las letras con una facilidad...)

3 comentarios:

Gonzalo dijo...

Tenía que decírtelo, pues no has puesto Tenía que decírtelo. Pase que te hayas saltado Delantera mítica, pero la primera es la de cantar a gritos...

mæs dijo...

soy consciente de mi escasa o nula cultura musical, pero ¿Vas a continuar dándo(me)nos a conocer mas autores? Este me ha encantado!

Un saludo, y gracias.

mc clellan dijo...

Por supuesto, mæs... Me hace mucha ilusión que te haya gustado éste y que quieras más recomendaciones :) Me pondré las pilas

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