Allí estaba ella. Mirando al mar con su aire de suficiencia. Desafiando la lluvia que antecedía a la primavera. Allí seguía. Con su paso lento y su silencio impenetrable. Con su piel manchada de salitre. Como siempre. Noble y elegante unas veces. Rancia y estirada otras. Igual, ocho años después. Con las mismas mujeres de pelo rubio ceniza y cardado tras las ventanas. Y el Mouro esperándolas... Plaza de Italia.
Justito ahí puedes disfrutar del BNS, un sitio horrible de noche pero ideal para un café de media tarde lluviosa en invierno.
ResponderEliminarLa foto está hecha desde una de las mesas de la cafetería, que ahora es una franquicia de Entre tapas y vinos.
ResponderEliminarEs cierto. Estoy un poco desactualizado con Santander. De hecho, hace un par de semanas estuve a cinco minutos de allí, en una especie de irlandés -de esos que son a la decoración lo que Ikea a los muebles- que no conocía, un poco más cerca del Chiqui.
ResponderEliminar¿una foto del sardinero, en pleno mes de marzo, y no hay txurferos? no me creo que la hayas hecho alli... siempre quise entrar al casino, pero nunca me quiere acompañar nadie
ResponderEliminarLos tiburones acechaban al otro lado.
ResponderEliminarSegún he leido lo estaba viendo... Plaza de Italia... mi abuela política, bueno, mi abuela, nació justo ahí...
ResponderEliminarBesotes.
Vaya...
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