(…) Lo de Rostropovich y los aviones tiene gracia, sobre todo cuando se trata del Concorde. “Qué invento el Concorde, cuando existía. Una vez le dije a mi mujer: ‘Si me muero en París a las ocho de la mañana, haz una cosa, llama a cien amigos, o mejor no, a noventa, porque mi ataúd ocuparía unas diez plazas, y llevadme a Nueva York en el que sale a las diez’. ‘¿Para qué?’, me preguntó ella: 'Porque con el cambio horario así me da tiempo a ver Nueva York unas horas antes de morirme'”.
Que avancen tanto los tiempos y ahora se tarde tanto en ir a Nueva York... En mi caso, más de treinta años. Si es que...
ResponderEliminarEsa si que es una forma optimista de ver las cosas, quién pudiera tener esa visión !
ResponderEliminar...Voy a tener que aprender mucho de ti...
ResponderEliminarTendré que aprender de esa manera de ver las cosas.
ResponderEliminarAunque NY nunca me haya llamado la atencion excesivamente...
Todos tenemos que aprender de esta forma de ver la vida. Seguramente seríamos más felices. Pero como somos un poco morbosos, nos gusta escarbar en las miserias. Al fin y al cabo, no somos perfectos, ya lo decía Willy Wilder.
ResponderEliminarPor cierto, yo tengo un cachito de Nueva York en mi salón... Bueno, un cachito no, un cachazo al que se encaramó King Kong. De momento, me basta así, que diría Ángel González, hasta que los billetes de avión tengan un precio prohibitivo, pero no pornográfico, como ahora.
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ResponderEliminarOttiá, qué bueno... eso sí que es teoría de la relatividad a saco ^^
ResponderEliminarMi madre dice que yo desde chiquitito siempre he sido algo retardado, yo lo achaco a volar en bussines
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