07 octubre 2016

Festivo

El metro, la mañana de un festivo, tiene algo de catártico y mucho de misterio. Uno no sabe si va o si viene, ni si la dirección que tomó es la equivocada.

27 mayo 2016

La cabra siempre tira para el monte

Con lo que yo he sido y en lo que me he convertido. Cada vez que veo el hueco detrás del biombo en el que guardo mi ropa de deporte, las mochilas, las zapas, el casco de la bici... Alucino. ¡Si yo aprobaba gimnasia por los pelos y más por pena que por mérito!. Estoy segura que los profesores se planteaban no suspenderme al ver el resto de mis notas, que eran bastante buenas, porque sabían que estudiar podía estudiar, pero ser habilidosa no hay libro que te lo enseñe. O más bien que te los infunda. Si tengo que decir qué era lo que mejor se me daba entonces de la clase, me decanto por flexibilidad (que eso lo tienes o no lo tienes) y resistencia (dentro de unos límites, entiéndase).

Así que mirar es armario tan sui géneris que tengo me deja pasmada. Y orgullosa. Porque se puede. Se puede hacer deporte, se puede progresar con él y se puede disfrutar. Esta mañana, después de taytantas semanas sin ir al gimnasio porque me centré en correr y cuatro días después de mi última media maratón, volví. Y disfruté como hacía tiempo. A una miajita de ponerme a bailar en mitad de la clase estuve... pero luego me di cuenta de que las mancuernas duelen y eso (que tampoco soy el gallo del corral, ea).

Col Agnei

El caso es que ya no puedo vivir sin el deporte. El otro día alguien me preguntaba por mis vacaciones y me di cuenta de que en los últimos tres o cuatro años, todas ellas incluyen llevarse unas zapas o la bici. Lo de irme a Cancún a tomar el sol y unos margaritas así, a secas, no acaba de motivarme. Para mi sorpresa, no os creáis. Este año, toca volver a Pirineos con #lasuiza (es decir, mi flaquita) y subir 'montaños' de nuevo. Ahí están el reto de mejorar el tiempo en el Tourmalet y subir el Aubisque desde Laruns (y no desde Eau Bonnes).

Cuando repaso los puertos que he hecho, incluyendo los alpinos, flipo un poco, la verdad. He subido cimas que luego devoran los ciclistas profesionales (como aviones, no a mi estilo caracol-me-paro-porque-esto-es-muy-bonito). Yo. La niña regordeta que aprobaba gimnasia porque había examen teórico y hacían media. En el fondo, creo que la explicación está en que soy muy cabezona.

Panorámica desde el Col Agnei

Todo esto lo escribo porque hoy el Giro de Italia (que me tiene pegada a la tele todas las noches porque me lo grabo) sube el Colle dell'Agnelo, un puerto larguísimo pero con unas vistas increíbles. Yo lo conozco porque fue uno de los que hicimos con la moto hace ya algunos años. Me impresionó el paisaje. El reto para, quizá, el año que viene o el siguiente sea hacerlo con la bici y poner una chincheta más en el mapa imaginario de colosos en los que me he retorcido. Y no, cuando veía el Giro y el Tour de pequeña jamás soñé con nada parecido. Y eso que a la BH sí le sacaba chispas callejuela arriba, callejuela abajo.

29 febrero 2016

El taller del último cubero

- ¿Qué vino es mejor?
- El que te gusta.

Fin de semana en Briñas (La Rioja

Hace dos semanas estuve visitando una bodega. No era la primera vez. Allá por la prehistoria, hice un viaje por trabajo a Argentina en el que estuve cinco días en la provincia de Mendoza y conocí las asociadas a la Great Wine Capitals (entre ellas, la de la familia Zuccardi, que siempre recordaré por su trato familiar y el magnífico asado que nos prepararon). Fue una experiencia fantástica, pero que no supe aprovechar en su totalidad por la falta de experiencia. Así que ahora, diez años después, me apetecía volver a probar, sobre todo porque ahora bebo vino con más consciencia.

La elegida fue Muga, en Haro. Me hacía ilusión ver cómo se hacía el vino que disfruto de vez en cuando (sobre todo, el crianza). Estuvo interesante y fue muy entretenido. La guía era una mujer simpática y muy afable, de las que huyen de la pedantería, pero que explicaba todo muy bien, sin dejarse nada. Daba la sensación de que la bodega era como su casa y la gente que allí trabajaba, parte de su familia (no era el caso, aunque tampoco sería raro porque esta bodega sigue en manos de los Muga, sus fundadores, que tienen muy a gala mancharse las manos con su producto).

Fin de semana en Briñas (La Rioja

Entre las cosas que aprendí es que el vino bueno es algo muy personal. Si no te gusta uno, por muy reserva que sea o muy caro que lo vendan, no tienes que sentirte mal. De lo que se trata es de disfrutar con la copa que te tomes, como si es un vino joven que no ha visto la madera ni en fotos. La verdad es que este es el mejor consejo que le pueden dar a una persona a la que le gusta este brebaje y le acompleje hablar de él por falta de conocimientos. De lo que se trata es de dejarse llevar por los sentidos, como en todas las cosas buenas de la vida.

Fin de semana en Briñas (La Rioja

Pero más allá de estas reflexiones de aficionada de pacotilla (y a mucha honra, oiga), hubo un espacio de todos los que visitamos que me encantó: el del cubero. Se trata de una habitación donde este hombre se aplica en remendar las barricas viejas y reemplazar las inservibles por otras nuevas. Las hace mano a mano desde cero, que en este caso es desde que les traen en tronco de roble francés. Según la bodega, es el único que está en plantilla de una bodega.

Fin de semana en Briñas (La Rioja

Me encantó pisar aquel taller y ver todas las herramientas dormidas, el calendario de toda la vida colgado en la pared, las duelas ordenadas, la madera aún caliente después de haber sido cocida... Cada vez valoro más a la gente que trabaja y hace cosas con sus manos, a los artesanos (aunque esta palabra ha perdido parte de su significado en los últimos años). Dice La Vanguardia que del taller de Jesús salen mil toneles al año. El País asegura que es el último tonelero de España. Le quedan cinco años para cumplir la edad de jubilarse y tiene tres ayudantes, uno de ellos es su hijo, lo que en cierto modo asegura el relevo generacional. Me parece magia pura.

Fin de semana en Briñas (La Rioja

Fin de semana en Briñas (La Rioja

Fin de semana en Briñas (La Rioja
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