01 abril 2005

Palabras

(A Virgi, por salir a buscar su punto cardinal)


Y en aquel instante sintió cómo aquello le oradaba las entrañas como el metro escarba el subsuelo de la ciudad, con sus miles de hormigas caminando nerviosas bajo la atmósfera cargada de un subterráneo poco ventilado. Miles de centelleantes burbujas que dejaron su estómago vacío, un abdomen cercano al abismo, hasta acabar activando todas las terminaciones nerviosas de las yemas de los dedos de sus manos y sus pies.

Y no pudo ni mirar. Apartó la vista y dejó su corazón envuelto en una servilleta de papel manchada de mermelada, junto a la taza vacía. Se acordó del poema de Ángel González y entonces entendió. Sí, entendió que ella también le hubiera puesto sus ojos en un plato, que se hubiera marchado a tientas y, si hubiera sido necesario, con un libro en la cabeza y los pies descalzos.

Aguantó cómo pudo aquel instante... para los demás ni media nanomilésima de segundo... Un tiempo crucial y decisivo que suele escapar a los ojos de cualquier mortal. De cualquiera. Pero no de ella. Ella no era cualquier mortal, ella era una soñadora de ingratas latitudes que investigaba el tacto del tiempo y el espacio. Y aquel momento se le hizo una galaxia que acababa de romperle lo más íntimo que cada persona tiene, que acababa de quemar su fantasía en una pira funeraria, una hecatombe de cerdos y vacas en honor al cruel dios soberano del desamor.

Por su cabeza circularon en dirección prohibida miles de ideas, imágenes que chocaban entre sí y que sólo tenían un único final. Sonaban de fondo las mil y una canciones que se imaginó podían ser las suyas... miles de bandas sonoras de una vida de papel que ella había tejido noche tras noche y que ahora se le había convertido en un guiñapo. Nota tras nota alimentaban sus instintos homicido-suicidas y le hacía comprender el móvil del crimen.

No estarás sola, se dijo a sí misma la parte izquierda, y se rió estrepitosamente en la parte derecha. Aguantó como pudo el gesto, compuso la vidriera de sus ojos y recogió las briznas de su interior, una a una, en un saquito dorado, como el lápiz del carpintero. Las mujeres fatal no lloran a menos que sepan que su rimmel no es ‘waterproof’. Serán, tal vez, 19 días y 500 noches, húmedos de leche de soja y con olor a algún perfume caro. Serán, tal vez, mañanas de zumo natural y tostada en algún café del paraíso. O, tal vez, serán tardes de granizos, de helado de limón y churros calientes.

Con el cuello tan tieso como si se hubiera convertido en estatua de sal fijó su vista en el cartel de la pared de enfrente. En la ciudad, Mi vida sin mí, El mismo amor, la misma lluvia, Lluvia en los zapatos. Y la palabra le pareció un estado de pobreza absoluto.

10 comentarios:

Ratonov dijo...

Primer!

Banda sonora homicido-suicida por excelencia: 'Súper 8'.

De todos modos, ¡qué mal! Te hace sentir como el señor Burns cuando el colegio de Springfield representa su muerte para sacarle los cuartos, y dice, como directamente interpelado, queriendo intervenir en la obra: "¡No me cae bien el doctor Estúpido!".

¿Y si ella se hubiera equivocado?

mc clellan dijo...

¿Crees que se ha equivocado?¿En qué sentido? Por cierto, dices que esto te hace sentir como Burns... ¿Por? La idea no era hacer sentir a los demás sino hacer vera los demás cómo se sentía la protagonista...

Ratonov dijo...

Es que padezco una fase aguda del síndrome de Pepe el Romano, que me lleva a querer ser el gitano de todas las romerías. ¡No me gusta que sufran los personajes de ficción, en particular las soñadoras! No sé qué motiva la conmoción de la narradora, pero me gustaría meterme en el libro para arreglarlo, como en 'La historia interminable'. A lo mejor es que has escrito algo irresistible. ;)

DAVID MILLS dijo...

Ratonov, los personajes sin sufrimiento los alejaria tanto de "nuestra" realidad que los haria insoportables. Las personas y los personajes deben sufrir para luego redimirse. Eso es lo que nos hace y les hace 'IRRESISTIBLES'.

mc clellan dijo...
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mc clellan dijo...

A mí me gustan las historias que parten de un hecho triste y las peripecias de los perdedores. Son más ricas en matices, porque no siempre tienen que lamentarse. Además, a veces, una experiencia negativa es sólo el principio de algo mejor.

Anónimo dijo...

No llores porque ya se terminó, sonríe porque sucedió. Siempre hay que sacar algo positivo de las malas experiencias, es lo rico de la vida

mc clellan dijo...

Bonita frase,anónimo. Espero que te dejes caer más por aquí. Siempre hay billetes.

Anónimo dijo...

Volveré más a menudo no lo dudes. Ah!Soy anónimA ;)Volveré... me gusta este sitio.. parece acogedor y hay buena gente

mc clellan dijo...

Ok, anónima... Me agrada que te sea acogedor. De eso se trata ¿no? Un saludo.

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