17 octubre 2005

Diente de león

Tu nombre es una serpiente que se cuela por los labios. Ese cristal que raya los diamantes. Una esquirla de metal de una guerra que no luchamos.

Tu nombre se clava en los corchos de las botellas de vino que no se han roto todavía. Y en las chapas de San Miguel con las que se juega cuando aún creemos estar a salvo.

En el fondo, tu nombre es un relámpago. Ese haz de luz casi imperceptible que pare un cielo preñado de tormenta. El mismo que sólo podemos ver unas milésimas.

Pero tu nombre, a veces, también se te revela. Desobedece tus palabras, echa a correr por las praderas y te deja sin armas en medio de la guerra. La misma que circunscriben sus letras.

Entonces, te vemos. Frágil como alas de una mariposa. Vulnerable como un pez sin escamas. Extraviado, como un diente de león maduro.

3 comentarios:

evam dijo...

Es extraño tener que ocultarse tras un nombre para ser alguien, o quizás he mal interpretado la historia ;)

Burma dijo...

(desperta con SU nombre dormidito en mis labios)

precioso niña, like always...

mc clellan dijo...

Gracias... Últimamente estoy un poco desconectado. A ver si retomo estos respiros. Que debo unos cuantos post... ¿verdad yomimeconmigo?

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