15 septiembre 2009

Concierto privado

Entro en el bar pisando segura sobre sus tacones. Doce centímetros de aguja ocultos bajo el vaquero. Una bocanada de tabaco la recibió. Sonaban Pixies. Había más gente que de costumbre, pero su esquina estaba despejada. Se acomodó en el taburete y pidió un Gintonic
-¿De qué lo quieres?

Dudó un momento. "De lo que tú me recomiendes", respondió sin inmutarse. Siempre se pedía Bombay. El camarero se dio la vuelta y cogió MG. De repente, se abrió la puerta y entraron dos figuras masculinas. Eran las cuatro. Hora de cerrar. Nadie les dijo nada. Uno de ellos echó la llave y ordenó bajar ligeramente la música.

"¿Hoy vienes sola?", le dijo el dueño del local. Pero era más una afirmación que una pregunta. "Pues has vuelto a tener suerte". Conocía bien a Suso. Y también a la figura que acababa de entrar con él. Y a los que estaban en la otra punta de la barra. Alguien sacó una guitarra del cuarto de los trastos. Había concierto privado.

Encendió un cigarrillo y dio una profunda calada. Alguien le ofreció una raya que no aceptó. Miró hacia el camarero. En una madrugada como ésta se lió con él y dejó la universidad.



10 septiembre 2009

Montaña rusa

Te veo dormir y me enamoro. Leo en tus párpados púrpura esa serenidad que a mí me falta. Pequeña saltimbanqui que vive en una contínua montaña rusa. Te beso los labios y ni te enteras. Te vence el cansancio de las últimas semanas. La vida a veces nos muestra el envés. Escucho a Quique y me acuerdo de aquellas noches de gintonics. Soy feliz. Y me da miedo decirlo. Nunca fue una valiente.




Pdta.: Dios, hacía tanto que no escribía... que al hacerlo me dan ganas de bailar mientras canto a gritos. No sé si las viejas ganas han vuelto o son nuevas, pero estoy eufórica. A lo mejor los meses en blanco eran simplemente el tiempo en que tarda en recargarse la batería de un móvil.

05 septiembre 2009

Otro día en el mundo

Llevo meses oyendo hablar de Vetusta Morla. Tengo su último disco, pero no le había encontrado el punto. Hasta hoy. Escuchando la Ser me ha llegado una canción y me he puesto a escuchar su música. No sé, será que tengo uno de esos días donde estás completamento abierto a lo que te llegue. Como la tábula rosa de Aristóteles... El caso es que ya tengo una melodía para el fin de semana.




Por cierto, el último mes también me he vuelto a enganchar a la lectura. El artífice o culpable ha sido, cómo no, Nick Hornby. Su última novela, 'Todo por una chica', me ha acompañado en mis vacaciones nómadas. Y justo cuando uno piensa que es una novela más, Hornby le da un sencillo giro que logra que la curiosidad se fije entre los dedos del lector y ya no pueda desconectarse de la historia. Sin artificios ni giros impostados. Cien por cien sencillo.
Post nuevo Post antiguo Inicio