21 marzo 2006

Y Edit Piaf

Non, je ne regrette rien

Non! Rien de rien ...
Non! Je ne regrette rien
Ni le bien qu'on m'a fait
Ni le mal tout ça m'est bien égal!

Non! Rien de rien ...
Non! Je ne regrette rien...
C'est payé, balayé, oublié
Je me fous du passé!

Avec mes souvenirs
J'ai allumé le feu
Mes chagrins, mes plaisirs
Je n'ai plus besoin d'eux!

Balayés les amours
Et tous/avec leurs trémolos
Balayés pour toujours
Je repars à zéro ...

Non! Rien de rien ...
Non! Je ne regrette rien ...
Ni le bien, qu'on m'a fait
Ni le mal, tout ça m'est bien égal!

Non! Rien de rien ...
Non! Je ne regrette rien ...
Car ma vie, car mes joies
Aujourd'hui, ça commence avec toi!

19 marzo 2006

París, 1940

Llegar a casa. El olor a tierra del recibidor. Un abrigo descolorido en el perchero. La escalera de madera. Una radio encendida que petardea. Avellanas tostadas en el horno. La ventana. El ruido de la nevera. Caramelos El Caserío y un bizcocho que suda el plato. Patatas en la despensa. Algo se mueve al fondo. La cortina del salón se enreda en la mecedora. Fotos que miran. La mesa de la televisión y las páginas amarillas. Cruje el pasamanos. El sol devora el barniz. Su habitación. La colcha en el espejo. Una tulipa nueva. Alguien grita y se cuela por el pasillo. El calor que se adueña de la terraza. Trastos en el armario y una tumbona frente a la puerta. No hay nada sobre las camas. La luz que no funciona. Suena el teléfono. Giro. La moqueta y el cristal. Los manzanos. Sobre el colchón, una manta y dos cojines. El armario. Mis libros y tu diccionario. París, 1940.

12 marzo 2006

When I get low (on sunday evening)

NO ME DES TREGUA
No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil,
no seas caricia ni guante;
tálame como un sílex, desespérame.
(Julio Cortázar)

Aburridos, hollando el sofá, él le preguntó:
-Y si no fueras humana, ¿qué serías?
Ella le miró con malicia y contestó:
-Sería un re sostenido... ¿Y tú?
-¿Yo?

(... y de fondo)

04 marzo 2006

Un cigarrillo


En la cara lleva
tres años perdidos

y el frío de las seis de la mañana.

(Luis García Montero)

O de las once de la noche. No sabe muy bien por qué, pero camina. Quizá porque así olvida lo que le ha hecho caminar. Respira con fuerza, pero no hay suficiente aire en el mundo para limpiar sus pulmones, así que, una vez más, saca su cajetilla y enciende un cigarrillo. Y camina, porque sus pies no pueden parar y hay algo que la empuja a doblar una esquina y la siguiente, y la siguiente de la siguiente.

No lo tiene claro. Aún no sabe qué hacer. Toda la vida se ha dicho que la clave está en esperar... Lo que nunca ha tenido claro es hasta cuándo. Hasta cuándo debe seguir tapándose con la manta hasta las orejas cuando el ruido atruena sus oídos. Hasta cuándo ha de seguir mirando películas para escribir el guión de la suya. Hasta cuándo será necesario seguir fumando para consumirse en vez de consumir su vida.
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