
31 diciembre 2006
La fecha

26 diciembre 2006
20 diciembre 2006
Autobuses
Mientras autobuses rojos cruzan la ciudad,
mientras todos se despiertan y me acabo de acostar,
yo buscaba para darte la palabra ideal,
la que arreglara algo, y no pude encontrar
jamás, jamás.
Palabras que nos hacen temblar.
¿Fueron todo fantasías de mi imaginación,
alucinaciones mías, algo que vi sólo yo,
o no? Dí que no.
A veces nada es como pensé.
No puedes esperar lo que nunca llegará,
no puedes esperar lo que nunca llegará.
La buena vida, 'Vidania'
19 diciembre 2006
'All about Eve'
-Aún no está en el túmulo. No hemos terminado de embalsamarlo. A decir verdad, lo tienes ante ti. Los restos de Margo Channing… De pie. Es mi último deseo, que me entierren de pie.
-¿No estarías más natural haciendo una reverencia?
-No. Nada de sentimientos naturales ni antinaturales
15 diciembre 2006
Esas cosas estúpidas
Una postal con matasellos. Que un desconocido me sonría. Las margaritas. Repasar las fotos viejas en las que salgo. Manhattan. Que me tapen los ojos por detras y pregunten '¿quién soy?'. Un desayuno de enero en la cama. Estornudar. Los primeros platos. Que me dejen libros con notas. El humor de Piedrahita. Mirar insistentemente las velas. Los edding verdes y las Alpino de mi hermano. Conducir. El viento. Un broche que perdí hace días. Que siga colgado en el instituto mi cartel del III Certamen Literario. Las lámparas de El Uno. Edith Piaf. Los abrigos. Un cuento de Almendrita. Pintar en el vaho de los espejos. Un pos-it en el ordenador. Que me sirvan la sopa en taza. Los cuadernos nuevos. Algunas fotos de Javier Salas. Cantar bajo la lluvia.
¿Y a ti?
12 diciembre 2006
¿Un café en la calle Fulton?
Ann salió de casa con prisas. Había demorado levantarse hasta el límite… y solo era martes. Ya llegaba tarde a su oficina, en Midtown. No era la primera vez. Le consolaba el hecho de que su jefe nunca era puntual. Pero su contrato estaba pendiente de renovación y no se podía permitir el lujo de perderlo por su caos matinal. Por lo menos, no ahora, con la hipoteca del apartamento sobre los hombros.
−Ni se te ocurra dejarlo ahora.
−Sabes que no es algo repentino…
−Aguanta, sólo un poco más.
−¿Aguantar? Joder, Ann. Estoy harto. Además, hay otra empresa…
−Donde serás el último mono, como en ésta. ¿O qué crees?
−Trabajaré menos horas… Sobre todo de noche.
−¿Ves? Menos dinero. James, mira a tu alrededor… Todo estoy hay que pagarlo.
−¡Estupendo! ¿Y qué más da si tardamos cinco años más o cinco menos?
−¿Cómo? No quiero estar pringada de por vida.
−¿Y yo qué? ¿Crees que yo si? Pero si ni siquiera nos vemos en todo el día
−Por eso mismo… ¿Piensas que me gusta?
−Mañana se lo diré al jefe. Me da igual lo que opines.
−¡James!
−A la mierda con todo. Y tú sigue arrastrándote. ¡Haz cuántas horas te pidan!
−Vete a tomar por el culo.
La voz mecánica del vagón le marcó la parada. Llegaba quince minutos tarde. Para entonces, James llevaría una hora y cuarto trabajando… Si es que no había dimitido antes y se había ido a desayunar a algún local de la calle Fulton.
07 diciembre 2006
Los monstruos de mi armario
Cada noche, al acostarme, enciendo la luz para que sea testigo del desvelo. Y dejo sonar música en bajito para no molestar a los vecinos. Tarareo con la voz ahogada, intento seguir el compás, no inventarme las estrofas. Pero no puedo. Enseguida me canso. Y parpadeo cada vez mas lento. Cierro los ojos por momentos. El sueño me ataca y yo me defiendo, pero pierdo.
Entonces me duermo y empieza todo. Como si fuera una película de Truffaut o de Cesc Gay. Sólo hay silencio. Lo demás no importa. Hasta que, de repente, el despertador suena. Y me asusto tanto como si hubiera descubierto a los monstruos del armario hollando la almohada.
05 diciembre 2006
01 diciembre 2006
Ssshhhilencio
No mires en los cajones de mi cómoda. No vas a encontrar nada. Me he llevado la colección de carteles, los discos de Leonard Cohen y mis libros. Sobre la cama te dejo la listas de cosas que me faltan...
Si miras las fotos, yo sólo he cogido las del viaje a Santorini.





