Me gusta ver las noticias. Lo confieso. No puedo resitirme a encender el televisor al tiempo que me llevo el tenedor a la boca para saborear ese pedazo de entrecot que me acabo de cocinar a la plancha. Sí, amigos, desde que volvía de Argentina no soy la misma: compro carne, la cocino y me la como.... ¡Hasta me gusta! Pero a lo que iba, las noticias.
Desde pequeña me he visto obligada a tragarme los 'partes'. Así llama mi familia a los telediarios, y eso que no todos somos de la generación del
NoDo. Ahora que lo pienso, ¿han salido unos fascículos sobre estas piezas, verdad? ¡Ay, ese Franco inaugurando embalses! Ni el mismísimo
Revilla (algunos me entenderán) cuando era consejero de Obras Públicas.
Y esas cosas, lo de ver los informativos, digo, marcan. Por favor, si nunca pude ver
'Campeones' porque en mi casa preferían a Matías Prats y a Olga Viza. Lo que son las cosas. Era la única niña de la clase que no podía disfrutar con aquellos maratonianos partidos, pero eso sí, me sabía de pe a pa lo que pasaba en el país y quiénes eran los ministros de Felipe González.
Siempre intenté convencer a mi familia de que
Mariñas (no el de 'Tómbola', el otro, el de barba con canas y mirada de loco) contaba lo mismo que Elena Sánchez, pero no había manera. Claro, que tampoco era verdad, pero de eso no me daría cuenta hasta años después.
Bueno, pues ahora, en vez de por obligación, veo el noticiero por gusto. Leer el periódico es como más de intelectual, pero ver los 'partes' sobre todo si es el de Tele5, es como de desviado, ¿verdad? Tienen toda la razón, pero no crean que los diarios son mucho mejores. No hay más que ver algunas fotos y, sobre todo, algunos textos. Son pornográficos. Y no me refiero a las piezas se sucesos, no.
Sobre todo, en verano, que como no hay temas, cualquiera puede ser portada. Y si no, ahí tienen a
Sarkozy en Estados Unidos o a
Zapatero en Asturias. Yo me quedo con Rajoy dando una rueda de prensa entre las hortensias del jardín de su casa. Y digo yo, ¿estos a qué le darán en vacaciones?