03 diciembre 2005

Solan de Cabras

Y cuando levanté la vista, lo vi. Allí, de repente, leyéndose el periódico, sección cultura, por supuesto. Con el cortado a su derecha y fumándose el cigarro que me robó antes de cerrar la puerta de madrugada. Exhalaba el humo con la misma insolencia de un príncipe sin trono. Me atusé el pelo y encaminé mis pasos a la barra. Por el lado de su mesa, claro. Estiré el cuello, parecería resuelta. Le miré. No me saludó. Ni siquiera me había visto. Escruté su bolso. Miller descansaba junto a Dior y Solan de Cabras.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

ten cuidado mc clellan, dior y solan de cabras parecen malos compañeros

Gonzalo dijo...

Descuida, no creo que sean peligrosos. Probablemente se diluyan el uno al otro.

TIOGILITO dijo...

Los principes destronados, a menudo, encuentran consuelo en las páginas más superficiales, tras llenar de absolut falsas botellas de solán de cabras. Eso sí, dudo que pases a su lado y no vuelvan su mirada, cm clellan

Ibon dijo...

Hombre, yo en vez de Solan De Cabras prefiero Lanjarón que agranda y ensancha el corazón, pero Bezoya tampoco está nada mal...

Gonzalo Sellers dijo...

periodico, cafe, tabaco... ¿porqué levantar la mirada?

por cierto, despues de tres meses actualice mi blog!!

eva dijo...

La próxima vez no esperes a que él te mire!

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